Bailarina de Vicky's Ballet en pleno salto sobre el escenario, donde se aplican las posiciones ballet aprendidas en clase.Bailarina de Vicky's Ballet en pleno salto sobre el escenario, donde se aplican las posiciones ballet aprendidas en clase.

¿Cuáles son las 5 posiciones del ballet?

Detrás de cada gran salto, cada giro y cada variación en escena hay algo mucho más humilde: cinco posiciones de pies que se repiten una y otra vez desde el primer día de clase. Las posiciones del ballet son el alfabeto de esta disciplina, los cimientos sobre los que se construye absolutamente todo lo demás. Sin ellas no hay técnica, no hay elegancia y no hay progreso real.

Tanto si estás pensando en empezar como si llevas tiempo practicando, conocer estas cinco posiciones (y los brazos que las acompañan) te ayudará a entender mejor lo que ocurre en cada clase y por qué la maestra insiste tanto en colocarte bien desde el principio.

¿Por qué son tan importantes las posiciones básicas?

Antes de entrar en cada una, conviene entender una idea clave: en ballet nada es decorativo, todo es funcional. Las cinco posiciones no se inventaron por estética, sino para garantizar el equilibrio, la alineación y la posibilidad de moverse en cualquier dirección sin perder el centro.

Se atribuyen a Pierre Beauchamp, maestro de baile de la corte de Luis XIV en el siglo XVII, y se codificaron formalmente en la Académie Royale de Danse. Más de tres siglos después siguen siendo idénticas en todas las escuelas del mundo, sea cual sea el método (Vaganova, Cecchetti, Royal Academy of Dance…). Esa universalidad es, de hecho, una de las razones por las que el ballet es difícil: exige precisión absoluta en cada milímetro de colocación.

Un detalle imprescindible: todas las posiciones se ejecutan con las piernas en dehors, es decir, con las caderas, rodillas y pies girados hacia afuera. Esa rotación externa nace de la cadera (nunca forzando la rodilla) y es uno de los rasgos que distingue al ballet clásico de cualquier otra disciplina de movimiento.

Primera posición

Los talones se juntan y las puntas de los pies se abren hacia los lados, idealmente formando una línea recta. Las piernas permanecen estiradas y activas, el peso del cuerpo se reparte entre ambos pies, y la columna se mantiene larga, con los hombros relajados.

Los brazos acompañan formando un óvalo suave delante del cuerpo, a la altura del ombligo, con las manos cerca pero sin tocarse. Es la posición de partida y de cierre de casi cualquier ejercicio: lo que parece más sencillo es, en realidad, la prueba de fuego de la colocación.

Segunda posición

Misma apertura de pies que la primera, pero ahora los talones se separan unos 30 cm, aproximadamente el ancho de hombros. El peso queda distribuido por igual entre las dos piernas y el eje del cuerpo se mantiene exactamente en el centro.

Los brazos se abren hacia los lados, ligeramente por debajo del nivel de los hombros, con los codos suaves y las palmas mirando hacia adelante en una curva natural. Es la posición ideal para trabajar estabilidad y apertura del torso, y aparece en infinidad de ejercicios de barra y centro.

Tercera posición

Un pie se coloca delante del otro, de modo que el talón del pie delantero toca el arco del pie trasero. Ambas piernas siguen estiradas y en dehors.

Hoy se utiliza sobre todo en las primeras etapas del aprendizaje, especialmente con las alumnas más pequeñas que empiezan en ballet para niños, como paso intermedio antes de llegar a la quinta. Los brazos suelen acompañar con uno delante en óvalo y otro abierto al lado, trabajando la coordinación entre tren superior e inferior.

Cuarta posición

Parecida a la quinta, pero con una separación entre los pies de aproximadamente un pie de distancia, uno delante y otro detrás. Las piernas continúan giradas hacia afuera y el peso del cuerpo, repartido equitativamente.

Existen dos variantes: la cuarta cruzada (con los pies alineados como en quinta pero separados) y la cuarta abierta (con los pies alineados como en primera pero separados). Es una posición clave para preparar pirouettes y otros giros, porque permite generar el impulso necesario sin perder el eje vertical.

Quinta posición: la más exigente

La quinta es la más cerrada y, probablemente, la posición más representativa del ballet clásico. Un pie se coloca delante del otro de manera que la punta de uno toca el talón del otro, y viceversa. Las piernas se cruzan completamente y los muslos quedan apretados, manteniendo la rotación externa al máximo.

Requiere flexibilidad de cadera, fuerza en los aductores y muchísima práctica. No es casualidad que sea la última en dominarse: condensa todo lo que el ballet exige al cuerpo. Desde ella nacen casi todos los pasos del repertorio académico, desde un sencillo tendu hasta los grandes saltos del repertorio.

Las posiciones del ballet en los brazos: port de bras

Hablar solo de pies sería contar media historia. A cada posición de pies le corresponde una posición de brazos (en francés, port de bras, literalmente «porte de los brazos»). Las manos nunca cuelgan, los codos nunca se bloquean y los hombros siempre se mantienen bajos y relajados.

El trabajo coordinado de brazos y piernas es lo que da al ballet su característica armonía visual. Una bailarina con piernas impecables y brazos descuidados rompe la línea entera; por eso, desde el primer día, en clase se trabajan ambos elementos en paralelo.

Esta misma filosofía de trabajo integral está en el corazón de propuestas como el barre fit en Cádiz, donde la disciplina de las posiciones clásicas se combina con un enfoque fitness para tonificar y mejorar la postura sin necesidad de tener formación previa en ballet.

¿Por qué con Vicky’s Ballet?

Porque dominar las posiciones del ballet no es solo cuestión de repetirlas: requiere una mirada técnica que corrija cada detalle desde el principio. En Vicky’s Ballet somos la única escuela de ballet en Cádiz especializada en ballet clásico en El Puerto de Santa María, dirigida por Vicky Villanueva, formada con Víctor Ullate, en The School of American Ballet de Nueva York y con Carmina Ocaña, con experiencia profesional en el English National Ballet de Londres y en la compañía de Ángel Corella.

A esa trayectoria sumamos su formación como profesora de pilates, lo que nos permite trabajar la colocación y la consciencia corporal desde una mirada integral. Tenemos clases para niñas y niños desde los 3 años, para adultas que quieren empezar o retomar, y Barre Fit para quienes buscan los beneficios del ballet en formato fitness.

Más entradas